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Universidad Nacional Arturo Jauretche | Instituto de Ciencias Sociales y Administración | Licenciatura en Trabajo Social

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El abanico de preocupaciones y sentires contradictorios en torno a la maternidad es muy variado y depende tanto de la historia y entorno personal de las personas gestantes como de su contexto cultural, social y político. Ya sea por el temor a un embarazo no deseado, a las complicaciones durante la interrupción voluntaria, como también por el deseo incumplido de la maternidad o por la pérdida inesperada del proyecto de maternidad deseada, entre otras muchas circunstancias, queda claro que estamos expuestxs ante el dolor.

En el caso del aborto, la penalización social, el estigma y las condiciones en las que se produce, pueden implicar que las mujeres/gestantes que abortan experimenten sentimientos negativos como la culpa, el remordimiento, el temor al arrepentimiento, angustia y tristeza, aunque también alivio y firmeza (Ramos y Fernández Vazquez, 2020). En el caso de las afectadas por la muerte perinatal, hay un anhelo de formar una familia, en compañía o en soledad y una atribución de fe y esperanzas a un embarazo que no llegó a término o a un bebé que nació, pero no logró sobrevivir. El dolor es inmenso, inexplicable, inentendible, intransferible. Deja un gran vacío, no sólo físico sino también emocional. Se pierde un embarazo o un bebé, pero además un gran proyecto de amor. Quienes no logran siquiera procrear, a pesar de hacer enormes esfuerzos exponiendo sus cuerpos y subjetividades a tratamientos para intentarlo, también experimentan emociones negativas. Llavona Uribelarrea (2008), sistematiza los estudios que han abordado los sentimientos de las mujeres ante esta imposibilidad y señala como malestares comunes ansiedad, comportamientos depresivos, conflictos de pareja, deterioro de la autoestima, problemas para vivir una sexualidad plena, entre otros.

Incluso, pueden suceder todas estas situaciones en una misma trayectoria de vida. En definitiva, la realidad demuestra que es sumamente compleja y diversa y las cargas emocionales atribuidas dependen de los valores asociados a la maternidad que tenga cada sociedad y periodo histórico particular.

No es forzado pensar que esto es cotidiano en la sociedad actual y la estadística puede servir para poner el tema en otra perspectiva. Según Romero y Moisés (2020), en el trienio 2016-2018, 459 mujeres murieron por causas relacionadas al embarazo, parto y puerperio y dentro de esa cifra, 65 de ellas estuvieron relacionadas con el aborto. Debe tenerse presente que eso sucedía en un contexto de clandestinidad, por lo que además las condiciones de aborto, en muchos casos, eran situaciones graves de violencia institucional que dejaron secuelas muy dolorosas en sus subjetividades y cuerpos (CELS, 2017). Con respecto a la muerte perinatal, según el Ministerio de Salud Argentina (2018), sólo en 2018 se registraron 5.910 defunciones fetales, de las cuales 3.663 tenían un peso de 1.000 gramos o más. A su vez, la tasa de mortalidad perinatal a nivel nacional alcanzó un valor de 11,3 por mil, levemente inferior a la de 2017 (11,5). Las tasas más altas se registraron en Corrientes, Jujuy, Salta y Tucumán, provincias que superan el 13 por mil. Por otra parte, además de que gran cantidad de mujeres desestiman o postergan el proyecto maternal por establecer otras prioridades vinculadas a lo profesional o personal (Reid, 2010)1, en nuestro país se han registran 21.000 casos de reproducción asistida por año desde que se sancionó en 2013 la Ley Nacional n° 26.862 de Fertilización Asistida (CAEME, 2019).

En estas sumamente diversas circunstancias que atraviesan las mujeres/gestantes hay vivencias y experiencias de todo tipo que, en ocasiones, se convierten en eventos traumáticos (Reid, 2010). Como afirma la autora, los significados, representaciones, valores y aspiraciones asociados a ser madre, hacen de ese deseo un ideal de realización de la identidad femenina, y al mismo tiempo una experiencia conflictiva. Por este motivo, ningún aspecto del fenómeno de la maternidad puede ser determinado exclusiva y categóricamente por motivos biológicos, psicológicos o sociales, sino, en todo caso, por una complicada interrelación de factores que varían según las sociedades y los momentos.

Los problemas que pueden surgir con la maternidad, como ya se comentó, son múltiples y deben tener su reconocimiento, su tratamiento, su escucha y aceptación. Padece tanto la mujer que ha abortado en una situación desagradable como la que perdió su proyecto ansiado de familia, como la que nunca pudo lograrlo. Sufre ella y también su entorno. Ante esta diversidad se necesitan respuestas concretas, urgentes e integrales. Como prueban los artículos aquí publicados, la palabra, el habla, la comunicación, la visibilización, el apoyo, las redes grupales, la empatía, el respeto, entre otras, son herramientas que permiten superar estas heridas. Éstas últimas pueden parecer exclusivamente subjetivas, pero, rescatando el concepto durkheiminiano de hecho social, son también sociales, culturales y objetivables. La incontable cantidad de testimonios y experiencias traumáticas evidencian la necesidad apremiante de espacios donde la mujer/gestante que padece se pueda expresar como lo desee y necesite para luego sanar.

Los trabajos de este número manifiestan experiencias concretas que se vienen experimentando en instituciones de salud y que, en efecto, han conseguido resultados muy positivos en cuanto al acompañamiento y la contención de la mujer. Cabe la pregunta de si estos esfuerzos son institucionales o aún individuales, propios de profesionales de la salud sensibilizadxs ante el padecimiento invisibilizado e invalidado, condenado al silencio, la represión y el secreto. La acción conjunta y orgánica de especialistas del área, organizaciones sociales y la voluntad del Estado pueden modificar la estructura administrativa, jurídica, material e institucional a través de políticas públicas que sostengan de forma definitiva y planificada estas iniciativas.

Un ejemplo de estos procesos ha sido la aprobación e implementación de la Ley n° 27.610 de Acceso a la IVE, que demuestra que la acción colectiva, el trabajo interdisciplinario y el apoyo del Estado pueden lograr cambios institucionales progresivos y planificados. Otro ejemplo similar es Ley de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia, conocida también como Plan de los 1000 días, que brinda asistencia durante el embarazo y los tres primeros años de vida para todas las personas gestantes que se encuentran en situaciones socio-económicas adversas. Según el Ministerio de Salud (2021), entre los objetivos de esta ley figura la reducción de la mortalidad y malnutrición infantil, la promoción del cuidado, la estimulación y el desarrollo físico y emocional de lxs niñxs.

Otro caso clave muy vinculado con este número que aún está en tratativas de legislación, es el proyecto de ley conocido como Ley Johanna, que busca establecer Procedimientos médico-asistenciales para la atención de mujeres y personas gestantes frente a la muerte perinatal (1313D/2021). El objetivo general de la ley es garantizar procedimientos y establecer criterios médicos para la atención de casos de muerte perinatal y que, con ello, quienes atraviesan esta situación reciban atención profesional integral, técnica y humanizada, que acompañe en el proceso de duelo. Fue presentado recientemente por la diputada Alvarez Rodriguez, del Frente de Todos y básicamente, “aboga por el derecho de las mujeres y personas gestantes a recibir información y tener un trato respetuoso respecto de la intimidad, a tomar contacto con el cuerpo sin vida si así lo deseara, a contar con acompañamiento psicológico, a tener información sobre lactancia -ya sea inhibición o donación- y a no ser sometida a ningún examen cuyo propósito sea el de investigación” (Hayon, 2021). Aportes como el de Stella Maris Mancilla, Verónica Rodal, Verónica Ojeda y Gabriela Irrazabal demuestran deseos y acciones de cambio desde profesionales de la salud que van en ese camino.

A modo de cierre, resulta necesario insistir con no perder de vista el aspecto social del padecimiento de la mujer en estas situaciones para poder seguir profundizando sobre estas problemáticas sociales que dejan al descubierto tramas patriarcales de relaciones afectivas, sociales, físicas, culturales, sexuales, etc. Dichas tramas entran en contradicción con las particularidades y los sentires personales y que no siempre encuentran soluciones institucionales inmediatas, integrales y respetuosas. En definitiva, puesto que los múltiples valores asociados a la maternidad se construyen colectivamente, el padecimiento se experimenta subjetiva e intersubjetivamente y la superación de ese malestar no puede ser responsabilidad exclusiva de la mujer/gestante que ha perdido un embarazo o a su hije recién nacide. Como idea exploratoria, propongo que es también en la reformulación del lazo social, involucrando a diversos actores, incluida la propia mujer/gestante, donde pueden elaborarse respuestas más adecuadas y exitosas.

Autora: Lic. Nayla Pisani.

Bibliografía

CAEME (2019), “Tasas de éxito en tratamientos de reproducción asistida”. Artículo publicado en web. Disponible en: https://www.caeme.org.ar/tasas-de-exito-en-tratamientos-de-reproduccion-asistida/

CELS (2017), Acceso al aborto en Argentina. Informe conjunto. Disponible en: http://www.cels.org.ar/especiales/examenonu/wp-content/uploads/sites/13/2017/10/EPU2017AccesoAborto.pdf

Hayon A. (2021), La historia detrás de la Ley Johanna: “Somos el grito de las que parimos invisibilizadas” en Diario Página 12 (versión web). Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/343069-la-historia-detras-de-la-ley-johanna-somos-el-grito-de-las-q

INDEC (2013), “Estimaciones y Proyecciones de Población 2010-2040. Total del país” en Serie análisis demográfico. N° 35. Disponible en: https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/publicaciones/proyeccionesyestimaciones_nac_2010_2040.pdf

Llavona Uribelarrea L. M. (2008), “El impacto psicológico de la infertilidad” en Papeles del Psicólogo. Vol. 29, núm. 2. Madrid, España. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/778/77829202.pdf

Ministerio de Salud Argentina (2018), Natalidad y Mortalidad. Síntesis Estadística. N° 6. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/sintesis-natalidad-y-mortalidad-nro6_2018-_v3_0.pdf

Ministerio de Salud (2021), “Se reglamentaron las leyes de Interrupción Voluntaria del Embarazo y de los 1000 Días para el cuidado integral de personas gestantes, niñas y niños”. (Nota de prensa). Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/noticias/se-reglamentaron-las-leyes-de-interrupcion-voluntaria-del-embarazo-y-de-los-1000-dias-para

Pantelides E. (1992), “Más de un siglo de fecundidad en la Argentina: su evolución desde 1869” en Notas de Población. N° 56. CEPAL. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/handle/11362/12951

Ramos R. y Fernández Vázquez S. S. (2020), “¿Por qué abortan las mujeres? Contexto y biografía en las experiencias de aborto” en Serie Documentos REDAAS. N° 12. Disponible en: https://www.redaas.org.ar/archivos-actividades/183-N12%20-%20Porque%20abortan%20las%20mujeres%20-%20SR%20y%20SFV.pdf

Reid G. B. (2010), “Construcción del deseo de maternidad en mujeres de hoy. Nuevas prácticas, nuevas representaciones” en II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional. Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Disponible en: https://www.aacademica.org/000-031/847.pdf

Romero M. y Moises S. (2020), “El aborto en cifras” en Serie Documentos REDAAS. Disponible en: https://www.redaas.org.ar/archivos-actividades/187-El%20aborto%20en%20cifras,%202020%20-%20MR%20y%20SM%20-%20REDAAS.pdf

1 Esto, entre otros factores, afecta a la Tasa Global de Fecundidad disminuyéndola de forma sostenida desde hace décadas en nuestro país, tal como sostienen varios trabajos (Pantelides, 1992; INDEC, 2013; Carpinetti, 2009).

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