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Universidad Nacional Arturo Jauretche | Instituto de Ciencias Sociales y Administración | Licenciatura en Trabajo Social

Por Cecilia Morales, Astor Massetti, Adriana Himm

En este número especial de Pueblo 18, nos encontramos ante un momento crucial que refleja tanto los desafíos como los logros de nuestra comunidad académica. En un contexto adverso, marcado por el desfinanciamiento y las luchas en defensa de la educación pública en las universidades nacionales, resulta fundamental poner en el centro de nuestra reflexión las historias de terminalidad y graduación de estudiantes provenientes de sectores populares, así como las arduas tareas de gestión que hemos venido desarrollando con dedicación y que se expresan en las diversas producciones académicas que compartimos aquí.

En este número, hemos decidido estructurar la revista en torno a dos ejes fundamentales que simbolizan el trabajo de producción situada en la carrera y del Observatorio de Educación superior, a saber: Discusiones, reflexiones y problematizaciones en torno a las trayectorias en la UNAJ y Debates disciplinares, de gestión y aportes a la currícula y a la militancia universitaria.

Estos ejes reflejan las heterogéneas producciones académicas del equipo de Gestión, de docentes de la casa e invitados, de referentes de prácticas, de miembros del Observatorio  que incluyen experiencias, ponencias, reflexiones y una reseña de nuestro primer lector externo de la obra colectiva titulada Las universidades del conurbano: entre resistencias y desafíos. Presencialidad e inclusión en un mundo del revés.

Este ha sido un año de gran producción académica en el que hemos profundizado en la labor docente, la relación con el territorio y los mecanismos de inclusión que se han desarrollado para sostener las trayectorias educativas. Estos aportes no solo enriquecen el ámbito académico, sino que refuerzan nuestro compromiso con la educación pública, gratuita e inclusiva, que debe estar al servicio de todxs. A través de los relatos, reflexiones y aportes presentados, reafirmamos nuestro compromiso de transformar la realidad social, promoviendo la inclusión y el acceso igualitario a la educación.

Visibilizar nuestro trabajo cotidiano a través de diversas producciones tiene un valor singular: nos invita a la reflexión y a la acción, a encontrarnos en espacios comunes de defensa de nuestra universidad. Este proceso de visibilización también implica un enriquecimiento de nuestras herramientas y procedimientos de gestión, fortaleciendo los debates y mejorando los procesos. Nuestras prácticas siempre apuntan a pensarnos desde lo común y disputar las lógicas hiperindividualistas que caracterizan el contexto actual.

Este número no solo es una mirada crítica sobre los retos que enfrentamos, sino también una oportunidad para celebrar los logros alcanzados. En particular, nos enorgullece conmemorar los 75 años de gratuidad de la enseñanza en Argentina, cumplidos este pasado 22 de noviembre. Este es un hito que no solo celebra el acceso a la educación, sino que refuerza nuestro compromiso de mantener la educación superior como un derecho universal, y no un privilegio de pocos.

Las universidades nacionales han sido históricamente espacios de resistencia y transformación social. Sin embargo, la situación actual, agravada por los recortes presupuestarios, exige una respuesta colectiva, decidida y con un enfoque afectivo. Estos recortes no solo afectan la infraestructura y los recursos, sino que también ponen en riesgo el acceso y la permanencia de estudiantes, particularmente aquellos que enfrentan múltiples barreras socioeconómicas en su camino hacia la graduación. A pesar de estas dificultades, celebramos con orgullo aquellas trayectorias que, aunque interrumpidas en algunos casos, se han transformado de manera significativa. En este sentido, conmemoramos un logro importante: 200 graduaciones. Estas experiencias no solo documentan logros individuales, sino que también destacan la educación como un motor de cambio social y de lucha colectiva. Nos recuerdan que la terminalidad no es solo un hito personal, sino un acto político que siempre apuesta al bienestar colectivo.

Cada graduación es una victoria, una afirmación de que la educación es un derecho, no un privilegio. Por eso, invitamos a nuestros lectores a reflexionar sobre cómo podemos seguir defendiendo el acceso a la educación, y cómo podemos apoyar a aquellos que luchan por su derecho a formarse y transformar sus realidades. La lucha por una educación pública, gratuita y de calidad es también la lucha de nuestros pueblos.

Agradecemos a todas las autoras, autores, investigadores y colaboradores que han aportado sus voces y saberes a este número. Juntxs, seguimos construyendo un espacio académico que no solo analice la realidad, sino que también contribuya a su transformación. En esta edición como mencionamos anteriormente, celebramos también  nuestro libro, generosamente reseñado a partir de una lectura atenta, la cual nos ofrece valiosos aportes para seguir trabajando en la mejora de la educación superior y la inclusión de los sectores populares.

Los invitamos a leernos, reflexionar y seguir construyendo.

Por un futuro donde la educación sea un pilar para todos y todas.

 

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