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Universidad Nacional Arturo Jauretche | Instituto de Ciencias Sociales y Administración | Licenciatura en Trabajo Social

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Durante todo el mes de agosto en América del Sur, los pueblos indígenas y naciones de los Andes celebran el despertar de la Madre Tierra. El pasado 1 de agosto, participaron de la Ceremonia de la Pachamama, el Intendente de Berazategui, hermanxs indígenas y El Rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, Arnaldo Medina (El Pato, Berazategui, agosto 2022)

La Ceremonia de la Pachamama (Madre del Tiempo y el Espacio), es un hecho trascendental porque está dirigido al bienestar de la comunidad, es decir a la salud social.
El 1º de agosto y hasta concluir el mismo, los pueblos andinos y en la mayor parte de los países de Latinoamérica se realiza esta ceremonia. Es una costumbre ancestral de los pueblos indígenas, en agradecimiento a la madre tierra, y la prosperidad de lo venidero. “Pachamama”, es el nombre que recibe la totalidad de vida y energía de la que formamos parte como sociedad, en armonía con los animales, las plantas, los ríos, las montañas, todo lo que existe a nuestro alrededor. La fiesta de la Pachamama, es una ceremonia que refuerza y restablece el vínculo de reciprocidad entre la humanidad y la madre tierra. Se trata también de un ritual que intenta borrar las fronteras entre la Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú, en un vínculo sagrado y ancestral que remite a nuestras culturas indígenas. Es la cosmovisión de la cultura andina, es el reencuentro con lxs abuelxs, de quienes heredamos el fuego sagrado de la vida, que en la práctica es solidaria, comunitaria, y que continúa manteniendo viva la práctica de las ceremonias, de los cantos ancestrales, reconociendo el conocimiento, la cultura y las lenguas indígenas.
Por esta razón, la ofrenda se realiza principalmente en un espacio ceremonial elegido por lxs sabixs, que generalmente es la cima o la cumbre de un cerro, donde permite, además, poder observar ampliamente el territorio desde las alturas.
En el norte de nuestro país se realiza de esa manera, pero en la actualidad y otros territorios, se elige un espacio; Waka (Lugar Sagrado) que significa el punto de encuentro de las tres regiones cósmicas; Janajpacha (el mundo de arriba), Kaypacha (este mundo) ukhupacha (el mundo de adentro)
La Ceremonia está dividida en tres tiempos: Un tiempo de gracia y reciprocidad, donde se devuelve a la Pachamama los mejores frutos producidos durante el año, invocando para el próximo mejores cosechas y majadas. En estos tiempos, se ofrenda a la Pachamama de acuerdo a la región a la que se pertenece, por ejemplo, en el conurbano bonaerense se ofrendan diferentes alimentos, comidas y bebidas. Las rogativas se practican teniendo como marco la música y el canto andino lugareño. De este modo, es que se realiza la ofrenda de alimentos a la Pachamama. Posteriormente, comienza el tiempo de la alegría: bailar, cantar, comer, beber y amar como símbolo y homenaje a la vida. Estas actividades, se realizan como el fin de un ciclo.
Finalmente, toda esa energía positiva se traducirá en actos reflexivos que permitirán la planificación y la programación de actividades familiares, y de toda la comunidad como símbolo de salud y vida plena. Recuperar en cada 1° de agosto los saberes de las tradiciones indígenas tanto dentro como fuera de las comunidades, nos permite la visibilización de la diversidad cultural de nuestros pueblos. A partir de la incorporación de los derechos indígenas en 1994 (art. 75, inciso 17, la C.N.) y con la incansable lucha por modificar cinco siglos, se reconoce por primera vez la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, la pluriculturalidad y plurietnicidad de la sociedad argentina, lo cual generó un enorme avance, garantizando entre otros aspectos relevantes, el respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.1 De este modo, estas líneas pretenden amplificar voces entre nosotrxs quienes reconsideramos y problematizamos lo decolonial contextualizada y coherentemente. 
Como actorxs de esta universidad popular, estudiantes y profesionales del Trabajo Social, nuestro sentido es también interpelar, resignificar deconstruir, visibilizar y llevar adelante espacios en donde todxs se piensen incluidos, identificados y fortalecidos en su identidad indígena. Desde la sanción de nuestra Ley Federal de Trabajo Social N° 27.072 (Art 4° – ejercicio profesional)2 consideramos fuertemente la tarea, pudiendo organizar nuestras prácticas a partir de los conocimientos indígenas. Esto implica, no sólo la valoración de la tradiciones y costumbres de los pueblos indígenas, sino siempre ser conscientes y recuperar firmemente los saberes ancestrales. Los pueblos indígenas en su diversidad, son la posibilidad de repensar territorios cada vez más saludables, sostenibles y coherentes que interpelen a su vez a nuestra cotidianidad. En estos nuevos tiempos de lógicas meritocráticas y en la urgencia por retomar el sentido de la cosmovisión ancestral, retomar el sentido de Ayllu (comunidad), la convivencia en espacios saludables entre nosotrxs, con los territorios de frontera inmediata, los espacios que ocupamos, el planeta que habitamos, del cual todxs somos y formamos parte. Queremos apostar a la construcción de un Trabajo Social Latinoamericano, Crítico y Decolonial, basado en el respeto, la promoción y la defensa de los derechos humanos, en correspondencia y respecto a nuestra Madre Tierra. El día de la Pachamama, nos convoca a repensarnos y comprometernos a la responsabilidad colectiva de su cuidado y a la generación de una sociedad que siembre y se alimente de sus propios alimentos, reconsiderando las formas de la alimentación, recuperando la medicina ancestral, y del mismo modo, pensarnos saludablemente y armoniosamente en y con la tierra.
Son estos hechos, estos procesos de descolonización que nos invitan a esa reflexión de ese mundo posible, que debemos cambiar viejos paradigmas para construir una sociedad más justa con pleno derecho y equidad entre seres. Dependerá de mirar hacia nuestras propias prácticas y de llevarlas a la acción para producir una transformación que nos equilibre con la naturaleza, para que la vida en armonía con una cosmovisión del ‘’Buen Vivir’’ siga finalmente su rumbo natural.
Nos queda un interrogante: ¿Cómo será tu próximo 1° de agosto, y en nuestra querida UNAJ? Quizá la respuesta, muy atenta a la pregunta, nos suscite hoy a enfrentar discusiones sumamente amplias, en torno a la centralidad de la cuestión étnica en el día a día. Por todo ello, nos motivan estas líneas…y a compartir este debate con ustedes, quedando entonces todxs invitadxs a interpelarnos en miras de una real construcción colectiva.

 

1 https://revistasoberaniasanitaria.com.ar/logros-plurales/

2 ARTÍCULO 4° — Ejercicio profesional. Se considera ejercicio profesional de trabajo social la realización de tareas, actos, acciones o prácticas derivadas, relacionadas o encuadradas en una o varias de las incumbencias profesionales establecidas en esta ley, incluyendo el desempeño de cargos o funciones derivadas de nombramientos judiciales, de oficio o a propuesta de partes, entendiéndose como Trabajo Social a la profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.

 

Autorxs: Ana Magno (estudiante indígena, Diaguita Calchaquí) y Lic. Julián Esposito (docente indigenista UNAJ).

 

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