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Universidad Nacional Arturo Jauretche | Instituto de Ciencias Sociales y Administración | Licenciatura en Trabajo Social

Si sufrís violencia de género llamá al 144.

Palabras clave: Masculinidad – Trabajo Social – Formación          

  

  1. Los talleres en la Universidad: desafíos y fortalezas puertas adentro.

El taller de formación docente Crítica a la masculinidad hegemónica. Los roles docentes y el desafío de una ética pedagógica fue una propuesta de la carrera de trabajo social para llevar adelante con los docentes de la carrera.  De esta experiencia participaron diez docentes, menos del número de inscriptos. La inscripción a la formación no tenía carácter de obligatoriedad, y su dictado se desarrolló durante el mes de noviembre de 2023. Realizamos cinco encuentros presenciales totales, uno semanal de una duración de dos horas por cada uno. Además, se incorporaron horas asincrónicas donde los participantes debían desarrollar una sistematización de lo trabajado en el encuentro. Esta formación tuvo como objetivo que sus participantes, docentes de la carrera de Trabajo Social puedan reflexionar sobre actos y prácticas aprehendidas social y culturalmente en relación a la masculinidad hegemónica, y deconstruir estereotipos que son específicos del sistema patriarcal, en pos de problematizar prácticas y representaciones que se reproducen en la cotidianeidad acerca de la masculinidad en una sociedad hetero-cis-patriarcal en pos de invitar a revisar las prácticas docentes en particular.

Durante este año 2024, se proyectó un documental que fue la propuesta final de la formación, sin embargo, no asistió ninguno de los docentes. Los motivos podrían girar en torno a la dificultad que supone desnaturalizar sus propias prácticas, o tal vez alguna tensión respecto al formato del documental. Abordaremos algunas cuestiones para comprender los mandatos de la masculinidad respecto a estas cuestiones. 

Ahora bien, para alcanzar el objetivo trabajamos sobre los mismos conceptos teóricos abarcados en los dispositivos de nuevas masculinidades. La diferencia sustancial fue el contenido bibliográfico específico de la formación, que incorpora no sólo mayor cantidad y calidad, sino el abordaje pedagógico de la temática que revisa las prácticas en la docencia.

Hasta aquí hemos dado cuenta de las formas singulares que le imprimen cada una de las instituciones a la conformación de los talleres y la experiencia de los mismos.

Avancemos ahora en las primeras reflexiones y análisis de características en común que encontramos en estas experiencias.

Con variaciones en tiempo y espacio, en lo que llamaremos roles sociales de los varones participantes, en ambas experiencias podemos identificar relativos denominadores comunes propios de la inscripción de los participantes en el sistema normativo cis-hetero-patriarcal, donde los varones se identifican como sujetos de género que deben ser heterosexuales, autosuficientes, racionales, competitivos, fuertes, procreadores, protectores y, fundamentalmente, proveedores y sostén de hogar.

Otros denominadores comunes se encuentran en comportamientos como no expresar conductas culturalmente asociadas con la feminidad y la homosexualidad.

Además, todo este deber ser está fundado en la aprobación de las conductas por otros grupos de pares, por el reconocimiento homosocial.

Ahora bien, también se encuentran denominadores comunes cuando el análisis propuesto en los talleres se enfoca en la siguiente premisa: los mandatos de masculinidad hegemónica son inalcanzables. Entonces, algún distraído puede considerar que la posición de docente alcanza, pero no. O, que por pertenecer a lo que se considera y llama clase media, por fuera de los barrios más vulnerados, alcanza. Pero no.

Y entonces, el devenir de los encuentros los enfrenta a la reflexión de los propios intentos de performance masculino no alcanzados.

 

2. Las divisiones de poder y los mandatos sociales: Serás heterosexual o no serás nada.

La estructura ideológica que constituye el sistema patriarcal, construye diferencias dicotómicas entre hombre y mujeres, anulando otras posibilidades y determinando que existen motivos sostenidos en la biología de superioridad de hombres y mujeres. Productos de esto, se le asignan roles a las mujeres, comportamientos y características de menor prestigio, relacionados al ámbito doméstico o fuertemente relacionado con los roles de cuidado. De los hombres se espera que sean fuertes, agresivos y racionales, de las mujeres se espera que sean dulces, emociones, pasivas, hogareñas… Estas configuraciones determinan cómo moverse en mundo, a través de qué valores. También construyen cómo nos enamoramos, cómo discutimos, cómo lloramos o cómo nos enfermamos. Hasta los detalles mínimos tales como la vestimenta, la manera de comer o hablar. Esto no es natural.  Como sistema que impone jerarquías entre las personas según el género al que pertenezcan, el patriarcado extiende también sus relaciones de poder hacia otras identidades y corporalidades. El patriarcado define a un sujeto hegemónico (varón, blanco, heterosexual, sin discapacidad) que cuando más se aleja de estas categorías disminuye su jerarquía social. ¿Qué ocurre cuando no se responde a lo esperado de cada uno respecto de estas normas sociales?

 Cuando nos enfrentamos a estereotipos de género en los cuales no encajamos, el sistema patriarcal busca aleccionarnos, disciplinarnos usando la violencia física o verbal. 

Existen ciertas reglas jurídicas, sociales y culturales que establecen categorías rígidas de masculino/hombre y femenino/mujer que son excluyentes de personas que no se identifican en ellas, como las personas trans y/o intersex. Así como también, la noción de la heterosexualidad impuesta como norma, que establece una especie de jerarquía sexual. A esto lo llamamos “binarismo de género” y “heteronormatividad”. Esta pedagogía enseña reglas y valores a las personas, posicionando un ser universal que es de determinada manera, y dejando afuera la diversidad corporal, sexual, identitaria que caracteriza a la especie humana. 

 Los estereotipos son aquellas ideas generalizadas y preconcebidas sobre un grupo de personas en particular, a través de las cuales se atribuyen características, roles o funciones. En la medida en que ciertas ideas son apropiadas y compartidas socialmente, comienzan a ser tomadas como “leyes naturales o dadas de antemano”, obvias y necesarias, parte del “sentido común”, lo que complica la posibilidad de repensarlas, criticarlas y, sobre todo, modificarlas. Es decir, aquello que es natural, en realidad ha sido construido por cada une desde antes de nacer, por la familia, instituciones, producciones culturales, sociales, etc. 

Un estereotipo de género es un prejuicio sobre una persona basado en su género que dificulta el reconocimiento de sus capacidades, habilidades o derechos. Los estereotipos de género establecen diferencias, características, roles y funciones que dan origen a las desigualdades entre los géneros y constituyen expresiones de discriminación, dado que esconden nociones arraigadas socialmente vinculadas a la inferioridad y subordinación de las mujeres y LGTBINB++. 

Estas desigualdades no pueden entenderse de manera aislada, deben verse concomitantemente junto a las múltiples opresiones que padecen les sujetes. 

Las desigualdades de género se constituyen también a través de la relación con otras categorías como, por ejemplo: edad, clase social, orientación sexual, identidad de género, la condición de ser migrante, discapacidad, pertenencia a comunidades indígenas u otras minorías, ruralidad, privación de la libertad, entre otras. Este es el enfoque interseccional necesario para comprender la complejidad de la problemática. 

No es lo mismo el modo de ser un varón cis blanco, universitario de clase media que vive en Capital Federal; que un varón trans migrante de clase baja que también vive en una ciudad o un varón que vive en zona rural, etc. Lo mismo sucede con las mujeres y LGBTI+ que reciben una consideración o trato diferente de acuerdo a su clase social, su etnia, o su condición ante la ley.  Pensar el género incorporando el enfoque interseccional implica, en principio, poner en duda los estereotipos de género y comprender que hay múltiples formas de ser mujeres, varones y otras identidades, es decir, que los géneros pueden ser de múltiples maneras, tal como personas hay en el mundo.

 

3. ¿Masculinidad o masculinidades?

Según los autores que venimos trabajando podríamos decir que la MASCULINIDAD es la configuración de la práctica genérica que garantiza (o se toma para garantizar) la posición dominante de los varones y la subordinación de las mujeresen las sociedades patriarcales y/o androcéntricas. Esta forma de masculinidad dominante y culturalmente autorizada y autorizante se encuentra inserta en un orden social determinado que garantiza la dominación masculina. Sin embargo, otras formas de masculinidad se generan al mismo tiempo. Estos modelos de masculinidad se relacionan con valores, capacidades y aptitudes para aquellos varones asignados a sexo masculino al nacer, en un momento histórico dado. 

Las NUEVAS MASCULINIDADES son nuevas formas en que se piensan, se viven y se sienten las masculinidades o el hecho de ser varón en una determinada sociedad. Suponen formas más igualitarias de ser y son el producto o resultado del recorrido del feminismo y los movimientos de la diversidad sexual, ocurrido en las últimas décadas y la consecuente adquisición de derechos y la creciente incorporación de las mujeres en ámbitos que tradicionalmente eran considerados masculinos. Podemos tomar una postura crítica ante esto siendo conscientes de los privilegios que tenemos por ser varones cis heterosexuales. 

Perspectiva de género y diversidades: ¿Cómo aplicarla?

La perspectiva de género y diversidad es un posicionamiento, una forma de ver el mundo que contempla y da cuenta de las relaciones de desigualdad que existen entre los géneros en los distintos ámbitos del orden social y de la vida de las personas. Ambas perspectivas son complementarias y permiten dar cuenta de las violencias, desigualdades y la discriminación estructural e histórica que atraviesan mujeres y diversidades.

 

4. Aportes del trabajo social en la construcción de nuevas masculinidades.

La masculinidad es una construcción cultural que se reproduce socialmente, no puede definirse fuera de su contexto social, económico e histórico. Esa construcción se desarrolla a lo largo de toda la vida, con la intervención de distintas instituciones que moldean modos de habitar el cuerpo, de sentir, de pensar y de actuar el género, el modo de masculinidad hegemónica.

Hegemónica en el sentido que le dio Gramsci: porque se impone de manera invisible al empezar a formar parte del sentido común, convirtiéndose en un modelo a seguir, en una identidad genérica a la cual reproducir y defender.

Esta construcción de la masculinidad se desenvuelve en el marco de un sistema de poder donde existen jerarquías que guían y estructuran las miradas y las prácticas. En el intento de alcanzar ese ideal, la masculinidad irradia violencias de todo tipo.

En este sentido, consideramos que desde el trabajo social debemos generar espacios de reflexión con varones, cumpliendo un rol fundamental en la prevención de las violencias y promoción de derechos. Nuestra ley federal de trabajo social señala en su art. 3 que tiene como objetivo, promover la jerarquización de la profesión de trabajo social por su relevancia social y su contribución a la vigencia, defensa y reivindicación de los derechos humanos, la construcción de ciudadanía y la democratización de las relaciones sociales, y en el art. 4 profundiza sobre el ejercicio profesional indicando que este debe estar basado en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social.

Por lo expuesto, el rol del trabajo social en estas experiencias se sustenta en los aportes específicos que éste le imprime, contribuyendo a la defensa de los derechos humanos, específicamente los derechos de las mujeres a tener una vida sin violencias, trabajando en la creación y ejecución de espacios con varones para re-construir ciudadanía, promover el cambio social en pos de la justicia social, y la responsabilidad colectiva en una sociedad con relaciones sociales sin violencias.

 

 

Consideraciones finales

A lo largo del presente artículo nos propusimos indagar, sistematizar y analizar sobre las experiencias vinculadas a las tramas organizativas y modos de intervención en las experiencias de talleres sobre masculinidad hegemónica y nuevas masculinidades en dos ámbitos institucionales diferentes, y con sujetos participantes a priori disímiles en su rol social.

En este aspecto, hemos dado cuenta que si bien el rol social de estos varones participantes es diferente en su inserción cultural, laboral y económica; todos están atravesados, en mayor o menor medida, por la masculinidad normativa que ha producido sus subjetividades aptas para (sobre)vivir, para el ejercicio de la nominación.

En ese marco, hemos observado que las instituciones le imprimen singularidades a la conformación de los talleres. Atendiendo que la matriz de la inscripción a los talleres proviene de una pretensión diferente.

Por un lado, en el caso de los participantes del PLB en el dispositivo de nuevas masculinidades llegan allí por una obligación judicial, una regla de conducta impuesta a los fines de cumplir un castigo acorde a una causa.

Por otro lado, los docentes inscriptos de forma voluntaria al taller de formación en la materia, lo hacen en principio con la aspiración de encontrar nuevas herramientas pedagógicas y formas en su quehacer docente.

No obstante, en el devenir de los encuentros encontramos que los varones participantes se encuentran y relacionan con puntos en común propios de la inscripción en una sociedad hetero-cis-patriarcal; todos ellos pudieron encontrarse reproduciendo, naturalizando y ejerciendo mandatos de masculinidad, específicamente observamos como todos se identificaban en el rol de proveedor y sostén del hogar, siendo esto la base y condición para acceder y permanecer en una posición social masculina.

Finalmente, este artículo deja abierta la posibilidad de reflexionar sobre la especificidad del Trabajo Social y su inserción estratégica de intervención profesional en el marco de la violencia hacia las mujeres con el fin de mitigar ésta y otras problemáticas sociales que operan articuladamente.

 

Autorxs: Olga Barrabino y Ariel Rodríguez. Licenciados en Trabajo social.

BIBLIOGRAFÍA

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-Construcción de masculinidades y su relación con la salud integral. Estudio cualitativo de adolescentes varones escolarizados en cuatro regiones de Argentina. Recuperado de: https://bancos.salud.gob.ar/sites/default/files/2021-11/construccion-masculinidades.pdf Septiembre, 2023

-Cuadernillo Curso de Promotores y Promotoras en Masculinidades para la Igualdad. Gob. PBA. Recuperado de: https://ministeriodelasmujeres.gba.gob.ar/gestor/uploads/CLASES%20MASCULINIDADE S.pdf Septiembre, 2023.

-Cuadernillo Varones y masculinidad(es). Herramientas pedagógicas para facilitar talleres con adolescentes y jóvenes. Instituto de Masculinidades y Cambio Social. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. 2019.

-Gramsci, A. “Carta al Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética”. En: Sacristán M. Antología Antonio Gramsci. Buenos Aires: Siglo XXI. 2004.

-Lomas, C. (comp.). ¿Todos los hombres son iguales? Identidades masculinas y cambios sociales. Paidós, Barcelona, 2003

-Ley Federal de Trabajo Social N° 27072.

-Ley de protección integral a las mujeres N° 26485

-Patronato de Liberados Bonaerense. Misión. Recuperado de: https://www.plb.gba.gov.ar/mision.asp. Abril 2024.

-Pichon-Rivière, Enrique; El proceso grupal, ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1999.

-Universidad Nacional Arturo Jauretche. Historia. Recuperado de: https://www.unaj.edu.ar/institucional/la-universidad/historia/ Abril 2024.

 

ANEXOS:

1- Docentes junto a Varones que participan en el dispositivo de masculinidades de Patronato del Liberados.

2- Fotos de los encuentros 1, 2 y 3

 

 

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